lunes, 21 de marzo de 2016

La ruta del ébola empieza en nuestros coches



Comentario: 
la ruta del ébola empieza en nuestros coches

Autora: Tania Álvarez Conde 

El presente escrito versa sobre el artículo elaborado por Gustavo Duch en La Jornada de México el día 23 de noviembre de 2014. Su eje principal es el de intentar hacernos ver como múltiples enfermedades tales como la malaria, el dengue, las vacas locas y la gripe A son padecimientos consecuentes de las diversas decisiones tomadas por los seres humanos. Los cuales cumplen su afán de querer conseguir todo aquello que deseamos a cualquier precio. 

No obstante, la noticia se caracteriza por su especificación en el virus del Ébola, el cual, es una de las enfermedades más graves que existen actualmente y que, al igual que las anteriores es provocada por nuestra necesidad de adquirir todo aquello que queramos. Específicamente el Ébola, aunque personalmente no lo sabía, su origen previene por una parte de la implantación de un modelo de agricultura diseñado para generar materias primas, despreocupándose del bienestar del resto de la población y, por otro lado, provocado por las transformaciones cualitativas desarrolladas en el medio ambiente como la deforestación, el acaparamiento de recursos naturales, la especulación de tierras y la elaboración del monocultivo para la exportación. Consecuentemente el empobrecimiento se ha incrementado debido a la necesidad de expandir la agricultura monocultiva a la exportación lo que favoreció la transmisión del Ébola. Los murciélagos frugívoros son en realidad, los portadores originarios del virus, estos son atraídos por las plantaciones de palma aceitera o palma africanas las cuales han aumentado su plantación debido a su utilización para elaborar la gasolina. 

Con respeto a mi punto de vita, personalmente, solo puedo destacar aspectos negativos. Resalto, la idea que la mayoría de los seres humanos tienen sobre la limitación de los recursos naturales, debemos tener en cuenta que son agotables y no están solamente están para nuestra disposición. Y otro de los factores influenciados es el de la necesidad que tiene el ser humano de adquirir todo aquello que desea sin importar el precio, sea afectando a la fauna, a la flora o poniendo en peligro a nuestra propia especie. En mi opinión, deberíamos empezar a darnos cuenta que si no cuidamos todo aquello que tenemos podemos empeorar nuestra calidad de vida y, por tanto, la de nuestros descendientes junto con nuestro planeta.





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